Cementerio Ciego de Avila

Cementerio Municipal de Ciego de Avila.

La actitud ante la muerte varía según las diferentes culturas, modificándose con el decursar del tiempo. En el pasado, para evitar profanaciones, los parsis dejaban a sus muertos expuestos en torres con el propósito de que fueran devorados por aves carroñeras. La nieve sirvió de sepultura a los escitas, y a los garamantios, la arena. Los chinos enterraban a sus parientes en los jardines; los turcos, en las costas. (1)

A fines del siglo XVIII el cementerio se encontraba en el corazón mismo de la ciudad, a un lado de la iglesia. Existía allí toda una jerarquía de sepulturas posibles. Estaba la fosa común, en la que los cadáveres perdían hasta el último vestigio de individualidad. Algunas tumbas personales también podían encontrarse en el interior de la iglesia. Estas eran de dos especies: simplemente baldosas con una marca, y mausoleos, con estatuas.

El municipio de Ciego de Ávila segun historiadores ha contado a lo largo de los años con mas de cuatro cementerios, dígase así, porque por razones de crecimiento poblacional, por cambios estructurales, y hasta por capacidad este tenia que ser cambiado de lugar.

El cementerio de Ciego de Ávila quedó inaugurado oficialmente el 8 de febrero de 1911. Fue fundado con Adolfo Morgado como Alcalde. El terreno lo donó el señor J. Balbín, quien cedió parte de sus propiedades a la izquierda de la entonces llamada Calzada del Cementerio, actualmente calle Pedro Martínez Brito.

En 1915 se erige un mausoleo con el objetivo de trasladar hacia allí los restos de los veteranos de la Guerra de Independencia que hubieran caído durante la gesta y, posteriormente, a todos los libertadores fallecidos en la República, como los capitanes José María Agramonte y Abraham Delgado, el Brigadier José Gómez Cardoso, partícipe de las guerras de 1868 y de 1895 (oficial avileño que mayor rango militar alcanzó). De este se conoce que su funeral tuvo que ser costeado por el Ayuntamiento debido a la precaria situación de su familia. También se encuentra el teniente coronel Simón Reyes, quien fuera asesinado el 16 de noviembre de 1913, mártir local conocido como el Aguila de la trocha.

Posteriormente fueron enterrados aquí otros muchos coroneles y veteranos  de la independencia, así como muchos de los mártires caídos en la lucha clandestina y prerevolucionaria. también en esta necrópolis municipal encontramos el panteón de los martires internacionalistas,  y otros panteones particulares y peculiares como el de los descendientes chinos de la ciudad.

A través de los años, los libros de defunciones de los cementerios se extraviaron, con lo que se perdió una valiosa fuente documental para la realización de investigaciones. Tal hecho, y el constante traslado del cementerio de Ciego de Ávila, junto con la práctica de demoler siempre los camposantos anteriores, limitan considerablemente el conocimiento de un pasado que tanto ayudaría al reconocimiento de la identidad local.

Toda necrópolis es parte inseparable de la historia y tradición de cada localidad, pues deviene signo importante de su cultura. Conservar y estudiar nuestra última “ciudad”, es una legítima necesidad. No se le puede ver con el velo fatal que nos devuelve la muerte, sino como ese espacio de reposo donde el hombre se empeña en recordar a los suyos y perpetuar su huella.

Dirección: Avda. Pedro Martinez brito. Final. Ciego de Avila. Telf: + (5333) 207562

Anuncios