Los Bandos de Majagua

Fiesta de los Bandos Rojo y Azul de Majagua.

La conservación y desarrollo de las tradiciones campesinas en Cuba significa un respaldo popular con la comunidad como escenario fundamental y protagónico que valida sus raíces y costumbres más genuinas. Muestra de ello es la realización en áreas rurales de toda la Isla de changüíes, parrandas o guateques, torneos o competencias de bandos, altares, velorios o alumbrados y jolgorios de tambor, festejos que cuentan con el apoyo de las principales instituciones culturales nacionales y de los vecinos de cada comunidad campesina.

En el municipio de Majagua, a unos 25 kilómetros de la ciudad de Ciego de Ávila hacia el centro de la Isla, no se puede mencionar el azul sin hablar del rojo y es que este pueblo tienen un profundo arraigo popular, por la fiesta de los bandos Rojo y Azul, tema que hoy con esta nota queremos resaltar desde esta Asociación Cultural “Amigos de Cuba”, ya que conservan las riquezas de añejos ritmos y atractivas historias.

En Majagua las fiestas distinguen, desde 1983 se celebra allí el Festival de parrandas, pues la zona se caracteriza por contar con cientos de parranderos. que acompañados del tres, claves, maracas, güiro, marímbula, bongó, acordeón y el típico machete hacen que el cantante se ajuste al ritmo de la música, por lo difícil que se hace improvisar.

Pero además de las Parrandas, la Semana de la Cultura, y el Festival Provincial de Danzas que se celebran en Majagua, la fiesta más esperada, y que siempre suele celebrarse por este mes de noviembre es la Fiesta de los bandos Rojo y Azul.

Durante todo un año sus habitantes participan en secreto, según el color preferido, en la búsqueda de costumbres en el campo, las rescatan y llevan a escena durante la semana de la cultura para que se conozca por las nuevas generaciones. Se muestran la estampa viva del campesino al conjugar danza, música, teatro, artes plásticas y literatura.

Por esos días de noviembre donde se festejan la fiesta de los bandos, las casas, edificios, apartamentos, cada rincón de Majagua anuncia el color de su bando con banderas, globos, cintas en los sombreros… Incluso, se ven viviendas con letreros azules y rojos, confirmando que en una misma familia no todos coinciden en la elección.

Los bandos rojo y azul de este poblado utilizan los personajes “Cuba y Liborio” para expresar lo legítimo del patriotismo e identidad nacional.

Ella, joven, de pelo largo vestida con la bandera cubana representa a la Patria orgullosa de sus hijos, mientras él con guayabera, sombrero campesino y machete simboliza al pueblo dispuesto siempre a dar la vida por la tierra amada.

Cuentan que en los años 20 del siglo pasado llegó al poblado, Pedro García Méndez, un hombre de buena posición social y raíces hispánicas muy marcadas. A él le gustaba mucho el punto de parranda y para celebrar esos jolgorios organizó los bailes y dividió a su familia en dos bandos. Por aquel entonces en el pueblo de Majagua jugaban pelota dos equipos todos los domingos, representados por el azul, en el que estaban los adinerados y el rojo, de la gente sin fortuna, por lo que poco a poco cada quien se fue identificando según su rango.

Las mujeres vestían de largo con vuelos de uno u otro color, una flor en la cabeza, abanicos, collares y pulsas confeccionadas con semillas del monte y un pequeño bolso de tela. En tanto los hombres usaban guayabera, polainas, machete a la cintura, sombrero de guano y un pañuelo anudado en el cuello. Es cierto que en los primeros años la fiesta no tuvo un carácter popular , ya que durante la república mediatizada las fiestas fueron auspiciadas por la Sociedad de Instrucción y Recreo Unión Latina con fines económicos y aunque todos disfrutaban, solamente podían entrar al local las personas blancas y de buena ascendencia.

En 1966 Ángel Morán, recién graduado de instructor de arte por la Revolución naciente, comenzó a rescatar la música y los números bailables, y restableció esos festejos suspendidos durante el gobierno del presidente Fulgencio Batista.

Para continuar con esa tradición se fundó en el poblado el Conjunto músico danzario ”Cabalgata Guajira”, que en 1973 se transformó y paso a llevar el nombre de Conjunto Artístico “XX Aniversario” en homenaje a la fecha de los asaltos de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes un 26 de Julio, fecha de importancia en la isla. Este Conjunto Artístico “XX Aniversario” ha representado con orgullo a todos los cubanos en escenarios de diversos festivales danzarios y folkloricos nacionales e internacionales donde llevan los ritmos campesinos y su bailes, ganado el aplauso y el reconocimiento al interpretar sones montunos como el Zumbantorio, el Zapateo, la Karinga, el Papalote, la Polka, el Gavilán y la Mazurca entre muchos otros.

El prestigio ganado desde entonces por esta agrupación, perteneciente al movimiento de aficionados, hizo que en 1980 reaparecieran de forma definitiva las comparsas del Rojo y el Azul. La contribución de ese colectivo a la cultura sobrepasa el ámbito del municipio, pues las danzas interpretadas por sus miembros son utilizadas hoy como referencia en todas las escuelas de instructores de arte en el país y forman parte del plan de estudios superiores de esa especialidad.

Para los que han vivido la experiencia de poder asistir a estas fiestas nos comentaban que en Majagua, el arraigo de la tradición no es invento para atraer turistas, corre en la sangre de su gente. Jovenes majaguense explican: “Hay gente que se pelea, hombres que tienen que irse a comer a casa de la hermana, de no sé quién, porque esa semana su esposa, que es de otro bando, no le cocina. Hay parejas que por estos días duermen separados.”

El bohío, el cerdo asado en púa, gallos que se pelean, taburetes, caballos, el pilón y un buen café, cientos de bailarines y actores… el verdadero guateque campesino sube a la escena por separado, en representación de cada bando, el último día de las festividades, luego de un año de preparación en el que incluso los bandos se espían con el objetivo de superar al contrario.

Mientras que el bando azul tiene como protagonista principal a Don Pepe, representado por un guajiro alegre, chispeante y buen bailador, los del rojo son seguidores de Doña Joaquina, mujer muy generosa, que también gusta de parrandear. Ambos contrincantes son promotores de una fraternal rivalidad danzaria y musical entre vecinos, que con el paso del tiempo se ha convertido en una vía para rescatar elementos folclóricos. Hay que decir que desde la década de los 80 esta festividad paso a tener un jurado para dar a conocer un bando ganador en las competiciones artísticas, dichos resultados se dan a conocer por la radio un día después de finalizar la contienda pública, para no buscarse problemas con ninguno de los bandos.

Lo que en otro tiempo fue una simple costumbre familiar ahora es expresión popular en la que se unen sin distinción de raza y creencias varias generaciones, para disfrutar al compás de esta música contagiosa y cadenciosa de estampas campesinas cubanas.  Esta es sin dudas uno de los eventos culturales mas importantes del territorio de ahi que sea reconocido con el premio Memoria Viva en el año 1997, que entrega el Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, por el rescate y revitalización de las tradiciones y la cultura de este pueblo.

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